La biodiversidad no solamente tiene un valor intrínseco, sino que constituye el origen mismo de nuestra existencia como especie. Los beneficios de los ecosistemas en la regulación del clima, el aprovisionamiento de agua, la provisión de alimentos, leña, recursos farmacéuticos y otros bienes renovables favorecen directamente a 1.600 millones de personas en el mundo, principalmente en los países en desarrollo.
Las selvas tropicales constituyen la mayor reserva de biodiversidad del Planeta, albergando al 28% de todas las especies terrestres de vertebrados y a una proporción aún mayor de invertebrados y otras especies vivientes.
La Amazonía es la mayor selva tropical del mundo. Ecuador, que comparte la selva Amazónica y tiene además 16 ecosistemas distintos con una amplia variedad de climas, ocupa el primer lugar en el Planeta por el número de vertebrados por unidad de superficie –el segundo contando únicamente las especies endémicas– y se encuentra en las primeras posiciones por el número absoluto de especies de anfibios, aves y mariposas.
Las acciones humanas durante los últimos 50 años han afectado severamente la biodiversidad, en particular en los bosques tropicales. Las tasas actuales de extinción de especies son 1.000 veces mayores que las provenientes de razones naturales4, constituyendo la mayor amenaza para la biodiversidad planetaria desde la extinción de los dinosaurios, hace 65 millones de años. El deterioro global de la biodiversidad ha sido estimado en un 30% entre 1970 y 2005, a partir del conteo de poblaciones de un alto número de especies representativas. Este problema es más grave aún en los ecosistemas tropicales, donde la declinación alcanza el 51%.
El calentamiento global agravará esta situación. Según Stern5, un incremento de temperatura global entre 1 y 2°C –considerado como moderado– puede conducir a la extinción de una fracción de entre el 15 y el 40% de las especies existentes. En el caso particular de la Amazonía, en ausencia de medidas efectivas, el calentamiento global y la deforestación podrían convertir del 30 al 60% del bosque tropical del Amazonas en sabana, con un gran impacto en el clima y la biodiversidad del mundo.
La Iniciativa Yasuní-ITT promueve no solamente la conservación del Parque Nacional Yasuní, sino también de las 44 áreas protegidas de Ecuador y de otros ecosistemas remanentes, que representan al menos el 20% del territorio ecuatoriano.
Índices Planeta Vivo: 1970-2005
Nota: los índices se basan en el conteo de 5.000 poblaciones de 1.686 especies de mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces en todo el mundo desde 1970.
Fuente: WWF. Living Planet Report, Gland: WWW International, 2008.




